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viernes, 7 de abril de 2017

Estados Unidos bombardeó una base militar siria en represalia por los ataques químicos

Estados Unidos lanzó misiles crucero contra una base aérea en Siria en respuesta a un ataque mortal con armas químicas del que Washington culpó a las fuerzas del presidente Bashar al-Assad. Como consecuencia del bombardeo el arsenal quedó destruido casi por completo y al menos seis personas murieron, informó el ejército sirio, sin precisar si son víctimas civiles o militares.
La televisión siria publicó más tarde un balance más truculento, que no ha sido chequeado por ninguna otra fuente. Allí se indica que hubo nueve víctimas "civiles", de las cuales cuatro son niños. También dijeron que hubo destrozos de importancia en las casas de las aldeas cercanas a la base.
Por su parte, Rusia criticó el ataque, prometió reforzar las defensas antiaéreas en Siria, dio de baja un acuerdo vigente con Estados Unidos sobre operaciones en ese pais, pidió una reunión urgente del COnsejo de Seguridad de las Naciones Unidas y también publicó un balance de los daños: 6 aviones destruidos.
"Por orden del presidente, las fuerzas de los Estados Unidos realizaron un ataque de misiles crucero contra un aeródromo de la Fuerza Aérea Siria aproximadamente a las 4.40 de la mañana del 7 de abril en Siria. El ataque tuvo como objetivo el Aeródromo Shayrat en la ciudad de Homs y fue en respuesta al ataque con armas químicas del gobierno sirio el 4 de abril en Khan Sheikhoun, que mató y lesionó a cientos de pobladores sirios inocentes, incluidos mujeres y niños", informó el vocero del Pentágono, Jeff Davis, quien agregó que esa base guardaba armas químicas desde 2013.
Un funcionario de la Casa Blanca confirmó que se lanzaron 59 misiles crucero Tomahawk desde destructores de la Marina estadounidense en el este del Mediterráneo contra varios blancos de la base Shayrat.
El presidente Trump, quien se encontraba reunido con su par chino Xi Jinping, habló con reporteros en su residencia de Mar-a-Lago en la Florida, confirmando que ordenó un "ataque militar dirigido" contra el aeropuerto desde el que fue lanzado el ataque químico.
Este ataque es, según dijo, "vital para la seguridad nacional" de los Estados Unidos.
Más tarde, en una declaración televisada, el mandatario manifestó que "todos los países civilizados" deben trabajar para acabar con el conflicto sirio. "Assad ahogó a los indefensos", apuntó el mandatario en una breve comparecencia
Poco antes, la televisión estatal siria confirmó los ataques y los calificó como una "agresión" por parte de Estados Unidos.
En tanto, una fuente de la Casa Blanca que solicitó el anonimato responsabilizó directamente a Assad por el ataque y aseguró que fue en represalia por su ataque con armas químicas el martes pasado, contra población civil en territorios dominados por los rebeldes en el norte del país.
Más temprano, peritos de Turquía que atendieron a víctimas del ataque, habían confirmado que se trató de sarín, un gas neurotóxico que puede provocar la muerte en pocos minutos
En la tarde del jueves, el Consejo de Seguridad de la ONU no logró alcanzar un acuerdo sobre una resolución sobre Siria, cuando ya se había divulgado la información de que la Casa Blanca tenía listos los planes de ataque.
En ese cuadro, la delegación rusa formuló un claro alerta a Washington sobre los riesgos de actuar militarmente y de forma unilateral en el conflicto sirio.
"Si hay una acción militar, toda la responsabilidad recaerá sobre los que hayan iniciado una empresa tan trágica y dudosa", declaró el embajador ruso ante la ONU, Vladimir Safronkov, a la salida de una reunión del Consejo de Seguridad sobre Siria.
Este ataque con misiles señala un cambio de estrategia de Trump con respecto a Brack Obama, quien había preferido tomar distancia de la guerra civil siria en los últimos años.

Impactó paro contra Macri que anticipa tregua y negociación

La CGT concretó ayer el primer paro nacional contra la administración de Mauricio Macri. La medida de fuerza, que tuvo resultados contundentes y transcurrió sin mayores incidentes, preanuncia una tregua entre el Gobierno y el sindicalismo tradicional bajo la modalidad de armisticio: la Central no promoverá una escalada con más huelgas, siempre y cuando el Ejecutivo valide una ronda de paritarias negociada por encima del 20%, ponga un límite a la apertura de las importaciones y desista de hostigar a los gremialistas con avanzadas legalistas. 

Se trata de un pliego de condiciones modesto en comparación con los postulados que dieron origen al plan de lucha de la organización, que incluía un freno efectivo a los despidos, la implementación de una política favorable a la industria local, un torniquete a los productos importados y un plan económico volcado al consumo interno, ítems que están en las antípodas de la hoja de ruta del equipo de Macri. En la jefatura obrera creen, sin embargo, que es un listado cumplible para el Gobierno sin mayores costos en pos de lograr un sendero de paz social con los gremios tradicionales con vistas a las elecciones de octubre. 

El armisticio que imaginan los sectores más dialoguistas de la CGT -los "gordos" de los grandes gremios de servicios, los "independientes" de vínculo fluido con los funcionarios y la mayoría de los sindicatos del transporte- cuenta con un consenso mayoritario pero no exento de cimbronazos: por fuera de ese consenso se encuentran los sindicatos industriales (los más afectados por la política económica) y grupos internos que amagan con unificarse bajo un mismo sello para empujar a la central obrera hacia una radicalización concordante con el proceso electoral. 

La huelga de ayer dejó satisfechos a los gremialistas. La adhesión de los colectiveros de UTA, los ferroviarios y los trabajadores del subte fue un puntal del éxito de la medida de fuerza aunque no el único. Como sucedió en anteriores protestas, para dar una muestra más cabal de esa incidencia los principales dirigentes del sector, Roberto Fernández (UTA) y Omar Maturano (La Fraternidad) no se dejaron ver en las conferencias de prensa de la CGT. 

En el interior, en donde el transporte público no necesariamente incide tanto como en las grandes ciudades, el paro se sintió con fuerza de acuerdo con las estimaciones de la propia CGT. Reportaron un cumplimiento pleno de la huelga seccionales como las de zona norte del Gran Buenos Aires, Tigre o la provincia de Chaco; del 90% o "muy alto" las de San Nicolás, Reconquista o Tucumán, y del 80% o "alto" las de Río Gallegos, Necochea, La Rioja, La Pampa, General Roca y Rafaela. 

La oveja negra fue el gremio mercantil, que le restó contundencia al paro por la apertura de comercios en distritos como San Juan o Bahía Blanca, así como el gastronómico, que suele destacarse por el funcionamiento de locales durante las protestas pese a la verba siempre encendida de su referente, Luis Barrionuevo. Ni Armando Cavalieri, de Comercio, ni Barrionuevo fueron vistos ayer en la CGT. 

La palabra "contundente" fue el latiguillo con que se valió el triunvirato integrado por Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña para definir el resultado de la huelga. En el segundo balance de la jornada realizado por la tarde Daer sostuvo que la medida tuvo alcance "similar en todo el país" por entender que no sólo involucró a trabajadores sino también "al comercio, las pequeñas y medianas empresas y los sectores que vienen siendo vulnerados por esta política económica y social que lleva adelante el Gobierno". Acuña se encargó de poner el acento en los "incumplimientos" del Ejecutivo y el empresariado en los acuerdos por el bono de fin de año y el freno a los despidos, en tanto que Schmid se ocupó de desmentir que la CGT apunte a "una fogata social" o a que Macri "se vaya antes de 2019". 

Minutos después el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, hizo su propia evaluación en una conferencia de prensa en la sede de la cartera laboral, donde juzgó como "innecesario e inoportuno" el paro. Se valió de algunas preguntas afines para avanzar con la tesis de que la protesta tuvo un impulso político asegurar que "mucha gente se acercó a trabajar por otras vías" y que "en muchos lugares hubo actividad normal". 

Fuera de las declaraciones públicas, gremialistas y funcionarios con vocación negociadora hacían ayer números favorables a su posición. Además de los sindicatos que ya hicieron acuerdos sectoriales con el Gobierno, como los petroleros patagónicos, los mecánicos del SMATA y los constructores de UOCRA, contabilizan al sindicato mercantil, el mayor de la actividad privada, que ya cerró su paritaria en los términos reclamados por el Gobierno. También dan por sentado un pronto entendimiento con los transportistas de UTA y La Fraternidad, subsidios mediante, y con el principal gremio estatal, UPCN. 

En el rubro de la conflictividad seguirán las dos versiones de CTA, que ayer le sumaron volumen a la protesta, así como el sindicalismo clasista y los partidos de izquierda, que con oposición de la CGT realizaron cortes y piquetes en los accesos a la Capital Federal. Pero también surge una incógnita dentro de la CGT con los gremios no alineados con la línea acuerdista: entre ellos, los metalúrgicos de UOM y su Movimiento de Trabajadores Peronistas (MTP), que prometen efervescencia creciente en el período preelectoral; la Corriente Federal, que lidera el bancario Sergio Palazzo, y el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), todos ellos alineados con vertientes del peronismo que amenazan con agruparse bajo una línea confrontativa. 

INFORME DIARIO